
Medio: ABC.
La imagen del botellón de 3.000 jóvenes en Tomelloso, advierte Javier Quintero, responsable del servicio de psiquiatría del Hospital Infanta Leonor y director de Psikids (Centro de Psicología y Psiquiatría del Niño, Adolescente y su Familia) , es sin duda el resultado de los largos días confinados, y en cierto modo era «previsible», reconoce este experto.
«No es casual que un adolescente trate de saltarse las normas y máxime cuando lleva muchas semanas confinados y contenidos. Sin duda, los largos días de encierro han supuesto una sobrecarga emocional para muchos adolescentes, que ahora tratan de buscar espacios de esparcimiento y una falsa sensación de compensación del tiempo perdido, pero esto no debería servir de excusa, ni mucho menos. En realidad no estamos hablando de nada que no hayamos visto antes, muchos jóvenes que se juntan para beber alcohol , el matiz adicional ahora esta en el riesgo de salud pública que conlleva este tipo de situaciones», advierte el también autor del libro «El cerebro adolescente. Una mente en construcción» .
Javier Quintero, Psiquiatra y director de Psikids.


