Medio: COPE.

El artículo explica que el fútbol genera emociones intensas porque activa mecanismos cerebrales relacionados con el estrés, la adrenalina y la recompensa. Además, vivir los partidos en grupo refuerza el sentimiento de pertenencia y hace que las emociones se contagien. Aunque esta pasión puede fomentar la unión y la alegría, también puede derivar en comportamientos agresivos si no se gestionan adecuadamente las emociones.


